Una diputada embarazada desmonta la ley del concebido no nacido de Ayuso: «Su defensa de la vida termina en el paritorio»

Raquel Huerta, parlamentaria de Más Madrid, embarazada de 32 semanas y madre de dos hijos, utiliza su propia experiencia para cuestionar la norma del Gobierno madrileño y deja otra de las frases más comentadas del debate: «Tener hijos en Madrid empobrece».
La diputada de Más Madrid Raquel Huerta, que está embarazada de 32 semanas, madre de dos hijos y, según la propia ley impulsada por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, una de las personas llamadas a beneficiarse de la futura norma sobre el concebido no nacido. Ese fue el punto de partida de una de las intervenciones más contundentes del debate celebrado este jueves en la Asamblea de Madrid.
La parlamentaria de Más Madrid comenzó su intervención reconociendo que, de acuerdo con los criterios de la ley, ella misma forma parte del perfil al que va dirigida.
«Según su propia ley, yo soy a día de hoy una madre de familia numerosa. Soy el público objetivo de esta ley», afirmó desde la tribuna.
Sin embargo, apenas unos segundos después llegó el giro que marcó todo el discurso.
«Como madre de dos hijos y embarazada de 32 semanas, les digo que esta ley se queda muy lejos de lo que necesitamos de verdad las familias madrileñas», continuó.
«Su defensa de la vida termina en el paritorio»
La diputada sostuvo que el proyecto del Ejecutivo regional no responde a los problemas cotidianos de quienes quieren formar una familia y acusó al Gobierno madrileño de priorizar una batalla ideológica frente a las necesidades materiales de las familias.
Uno de los momentos más aplaudidos llegó cuando lanzó una frase dirigida a la bancada popular.
«Ustedes dicen defender la vida. Su defensa de la vida termina en el paritorio».
A partir de ahí fue enumerando lo que, a su juicio, sí necesitan las familias madrileñas: más matronas, más pediatras, más plazas en escuelas infantiles públicas, comedores escolares gratuitos, ayudas universales por hijo y vivienda asequible.
«¿Y qué pasa con los concebidos nacidos?»
La parlamentaria dio la vuelta al principal argumento de la ley preguntando qué ocurre con los niños una vez nacen.
«¿Qué pasa con los concebidos y nacidos?», planteó antes de denunciar que las agendas de Obstetricia están saturadas, que resulta muy difícil conseguir cita con una matrona fuera de las revisiones protocolarias y que miles de menores siguen sin pediatra asignado en la Comunidad de Madrid.
Según recordó durante el debate, actualmente 139.000 niños y niñas carecen de pediatra asignado en la región.
«Mis hijos están a 35 grados mientras aquí tenemos frío»
La intervención también estuvo marcada por las referencias personales.
La diputada explicó que el bebé que espera tiene todas sus necesidades cubiertas, pero contrapuso esa situación a la de sus otros dos hijos, de tres y cinco años, que pasan el verano en un colegio público donde, aseguró, alcanzan temperaturas cercanas a los 35 grados.
«Mi concebida no nacida está aquí perfectamente. Sin embargo, mis concebidos y nacidos de tres y cinco años están a 35 grados en un aula», afirmó, antes de criticar las condiciones de muchos centros educativos durante los meses de calor.
La diputada también denunció la falta de plazas públicas en escuelas infantiles, el conflicto con las educadoras infantiles y el coste que soportan muchas familias para acceder a centros privados.
«Tener hijos en Madrid empobrece»
El tramo final del discurso dejó otra de las frases que más repercusión ha tenido tras el debate parlamentario.
La diputada aseguró que el principal obstáculo para la natalidad en Madrid no son las ayudas previstas en la ley, sino el elevado coste de la vivienda, la falta de servicios públicos y la presión económica que soportan las familias.
«Tener hijos en Madrid empobrece», afirmó antes de rematar con otra sentencia dirigida al Gobierno regional.
«Los precios del alquiler en Madrid son el mayor anticonceptivo de esta comunidad».
Para la parlamentaria, las políticas familiares deberían centrarse en garantizar pediatras, escuelas infantiles, vivienda asequible y prestaciones universales por hijo, y no en una norma que calificó de «vacía» y orientada a abrir una batalla ideológica.
