Manuela Bergerot visita a Marcelo tras su huelga de hambre y constata que las denuncias en la residencia de Colmenar Viejo

Colmenar Viejo, 3 de febrero de 2026. La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha visitado este martes junto a la diputada Diana Paredes la residencia pública de mayores de Colmenar Viejo para reunirse con Marcelo, apenas un día después de que este pusiera fin a una huelga de hambre de 25 días con la que denunciaba la mala calidad y la escasez de la comida que reciben los usuarios del centro y del conjunto de la región.
Bergerot se ha querido interesar por el estado de salud del residente, así como conocer de primera mano y hablando con otros residentes la situación de la residencia que acumula años de quejas que siguen sin ser atendidas por parte de la Comunidad de Madrid.
Según los testimonios recogidos durante la visita, la situación no ha cambiado tras la huelga de hambre: los menús siguen siendo escasos, los alimentos de baja calidad, los platos mal cocinados y una sensación generalizada de abandono. “Aquí no se hace caso a nadie. Puedes quejarte, puedes escribir, puedes insistir… da igual”, ha resumido Carlos, otro de los usuarios.
Las denuncias sobre la alimentación no son nuevas. Los residentes y sus familias explican que reciben comida difícil de masticar, productos ultraprocesados, legumbres duras y pescado congelado de baja calidad, con raciones insuficientes para las necesidades de las personas mayores que viven en las residencias de la región. El presupuesto destinado a alimentación —por debajo de los siete euros diarios por persona para todas las comidas del día— es señalado como uno de los principales problemas estructurales.
Marcelo, visiblemente debilitado, ha reiterado durante el encuentro que su protesta no era individual, sino una forma desesperada de señalar un problema que afecta a todos. «Es que ya tenemos ni café, había máquinas y hace dos días la han quitado y ahora solo tenemos dos en la que no nos dejan sacar nada porque no sale café, solo agua», ha afirmado y ha constatado Bergerot desde la cafetería del complejo en la que un cartel en el que pone se pide a los residentes que no utilicen la máquina: «Abstenerse. Después de subir un 40% llevamos dos días que todo lo que dispensan es agua sucia».
Varios residentes han explicado a Bergerot que han presentado reclamaciones formales durante años, tanto ante la dirección de la residencia como ante la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), sin obtener respuestas ni mejoras.
La residencia pública de mayores de Colmenar Viejo arrastra desde hace tiempo críticas por la gestión de servicios básicos. En años anteriores ya se habían producido denuncias políticas y vecinales por la calidad de la comida y el modelo de externalización del servicio, así como sanciones a empresas adjudicatarias relacionadas con la alimentación.
“Lo que ha ocurrido con Marcelo no es una excepción, es un ejemplo extremo de lo que sucede cuando las personas mayores no tienen mecanismos reales para defender sus derechos ante la inanición de la Comunidad de Madrid”, ha señalado al respecto Manuela Bergerot. Así, ha anunciado que trasladará la información recogida durante la tarde del martes a la Asamblea de Madrid donde exigirá explicaciones sobre la gestión de la residencia y el modelo de contratación del servicio de comidas.
