El falso dilema de redistribución y reconocimiento en las colas del hambre

Javier Barbero, concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

Posiblemente todo el mundo admite teóricamente que perseguir la justicia social es, en sí mismo, un valor; la discusión estará en el enfoque y en los métodos. En el más que recomendable libro de Javier Padilla ¿A quién vamos a dejar morir?, escrito antes de la pandemia, el autor hace un recorrido del debate sobre la búsqueda de la justicia, en su caso en el ámbito sanitario, desde el conocido como dilema redistribución-reconocimiento. Tras la II Guerra Mundial, los enfoques sobre la justicia se centraron en la dimensión económica, que combatía la desigualdad y la privación desde la redistribución y la mejora de las prestaciones, y, de ahí, la construcción europea de los Estados del Bienestar.

A partir de mayo del 68, con el desarrollo de los movimientos sociales y de la transición democrática, el protagonismo fue pasando a la dimensión social y cultural como vehículo hacia sociedades más justas. La herramienta no fue tanto la redistribución como el reconocimiento de identidades y colectivos como grupos de referencia frente a la dominación cultural y la falta de respeto e interlocución. Es la época del movimiento asociativo, el feminismo, las reivindicaciones de las minorías… 

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