Más Madrid acusa a Andrea Levy de incumplir la ordenanza al cambiar el nombre de una plaza en Fuencarral-El Pardo 

  • La concejala de Más Madrid Pilar Perea asegura que modificar la denominación de la plaza Pradera del Saceral por el nombre del político Torcuato Fernández-Miranda no obedece a ninguna de las circunstancias excepcionales exigidas por la Ordenanza. Además, en contra de lo que ha contado el PP tras aprobar el cambio en Junta de Gobierno, la iniciativa partió de la propia Levy y no del concejal presidente de Fuencarral-El Pardo. Más Madrid tiene la carta que lo constata
  • El grupo municipal mayoritario en Madrid cuestiona el procedimiento empleado, ya que “la nomenclatura de las vías y espacios es una herramienta de construcción simbólica de nuestra identidad colectiva. La normativa no permite que los cambios de nombre puedan venir de la decisión arbitraria de un concejal”
  • Torcuato Fernández-Miranda ya tiene una placa en el número y la calle que le vio nacer (General Oraá, 16) y el salón de actos del Centro Cultural de Conde Duque lleva desde 2015 este nombre
Declaraciones concejala Pilar Perea, Comisión Cultura cambio nombre plaza Pradera del Saceral

Madrid, 16 de febrero de 2021

El cambio de denominación de la plaza de la Pradera del Saceral, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, por el nombre de Torcuato Fernández-Miranda incumple la Ordenanza reguladora de la denominación y rotulación de vías, espacios urbanos y edificios de titularidad municipal, al no aportar una motivación que justifique el cambio de un nombre por otro. Se trata de una modificación arbitrada por la delegada de Cultura, Andrea Levy, cuya justificación no obedece a ninguna de las circunstancias excepcionales exigidas por la Ordenanza, según la concejala de la fuerza mayoritaria en la ciudad de Madrid Pilar Perea: “La normativa municipal es muy clara cuando pide esa justificación como condición para realizar cualquier cambio de nombre, sin entrar a valorar el nombre en sí”.

Más Madrid ha llevado hoy a la Comisión de Cultura y Deportes la decisión de Andrea Levy de dedicar el nombre de un espacio público de la ciudad mediante un procedimiento “que ha resultado ser un cúmulo de despropósitos intolerables”, en palabras de la concejala Pilar Perea, por varios motivos: 

  • El interés del cambio de nombre procede, según el expediente, de la delegada de Cultura, que pregunta a las juntas municipales de distrito para buscar un espacio. Es la de Fuencarral-El Pardo la que lo ofrece. Sin embargo, cuando la modificación se aprobó en la Junta de Gobierno del pasado 4 de febrero se informó de que la iniciativa había partido del concejal presidente de Fuencarral-El Pardo, algo que es completamente falso. Más Madrid tiene copia del expediente en el que figura la carta remitida por Javier Ramírez a Andrea Levy (del 5 de octubre pasado) en la que el concejal del PP responde a la delegada lo siguiente: “Estimada Andrea, tras haber recibido vuestra solicitud de homenajear la figura de Torcuato Fernández-Miranda poniendo su nombre a alguna calle de Madrid, desde el distrito de Fuencarral-El Pardo os proponemos como ubicación posible la plaza que hoy se denomina plaza de la Pradera del Saceral”. Incluso, Ramírez apunta en esta carta dirigida a Levy que en esta ubicación tiene previsto colocar en el mes de diciembre una bandera de España.
  • No se ajusta a la Ordenanza, que en su artículo 3 deja claro que cambiar el nombre existente de un espacio público “solo procederá por imperativo legal, exigencias urbanísticas, para hacer desaparecer duplicidades, o por otras circunstancias excepcionales que se hallen debidamente justificadas en la propuesta”. 
  • Se quita el nombre ya existente a una plaza, a pesar del rechazo vecinal, que solicitó al concejal presidente de Fuencarral-El Pardo, Javier Ramírez, que no siguiera adelante con el proceso. El descontento de los vecinos ha sido tal, que se ha tenido que proponer otro espacio público para el nombre de Fuente del Saceral.
  • Además, Torcuato Fernández-Miranda cuenta con una placa en la calle que le vio nacer, General Oraá, 16, y el salón de actos del Centro Cultural Conde Duque lleva su nombre desde 2015

“Para eso existe la ordenanza y un procedimiento, para proteger el nombre de nuestras calles”, ha declarado la concejala del grupo municipal mayoritario en el Pleno Pilar Perea, “para evitar arbitrariedades como esta, porque la nomenclatura de las vías y espacios de Madrid es una herramienta de construcción simbólica de nuestra identidad colectiva. En ningún artículo la normativa permite que los cambios de nombre puedan venir de la decisión arbitraria de un concejal”. 

En el mandato anterior, los cambios propuestos fueron, tal y como exige la ordenanza, por imperativo legal, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y con el respaldo del órgano asesor independiente, el Comisionado de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid.

“Desde Más Madrid -ha afirmado la concejala- nuestra propuesta es hacer una reflexión colectiva de cómo abordar esta acción, para no crear agravios comparativos y para que sea una acción respaldada desde lo colectivo. Requiere que sean propuestas consensuadas y aglutinadoras”. /

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