Una Tasa Covid para que no paguen los de siempre

Por Héctor Tejero, diputado de Más Madrid en la Asamblea

Hospital temporal de Ifema. Foto de Bruno Thevenin.

Parece que fue hace años, pero apenas hace unas semanas estábamos discutiendo si la crisis sería en forma de V o de U. Es decir si tras la caída saldríamos rápidamente o estaríamos un tiempo en el pozo. A pesar de que han proliferado múltiples letras y símbolos para describir la crisis, desde la W que anticipa posibles rebrote al símbolo de Nike de la lenta recuperación, hoy ya es evidente que nos enfrentamos a una crisis de consecuencias terribles y que durante los próximos años el Estado va a tener que ocupar un papel mucho más activo y dinámico en la economía. Por un lado porque, tras frenar la curva, arrancar la economía va a necesitar de una inyección generalizada de dinero público. Por otro, porque la única certeza que tenemos ahora mismo es que nos enfrentamos a un futuro lleno de incertidumbres. Y cuando esto ocurre, nos encontramos en el momento keynesiano por excelencia, aquel en el que las instituciones aportan las certezas y seguridades a largo plazo que atemperan los impulsos cortoplacistas de los agentes económicos privados. Finalmente, para salir esta crisis necesitaremos reconstruir y repensar buena parte de nuestras economías, desarrollando inversiones de alto riesgo o con escasa rentabilidad a corto plazo. Es el escenario en el que un Estado emprendedor, como el que propone Mazzucato, interviene sin complejos explorando e invirtiendo en regiones desconocidas. Esas en las que ningún emprendedor se va a aventurar, y menos en estos momentos. 

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